domingo, 12 de agosto de 2012



Por fin llueve. Durante unos segundos (no llegó al minuto) fuimosmuy felices: 
el golpeteo en la cubierta del patio cubierto, perdón por la redundancia.
El aroma de la tierra mojada y, lo mejor, ponerse bajo el agua,
 mojarse el pelo, la ropa y casi todo el cuerpo.
Mmmm cómo me gustan las borrascas atlánticas...

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