Esta cortina de pámpanas protegía los tres racimos de uvas
para que la única avispa que he visto no las estropeada.
La fotografía tenía el objeto de que estas hojas no muriera o las olvidemos.
Por cierto, con el horrible calor, las pámpanas cortadas secaron rapidamente.
Ahora el Sol llega a las uvas verdes y que, poco a poco, se están
poniendo rojas gracias al sacrificio de las hojas
ahí fotografiadas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario