Mara, la madre, la de la piel de varios colores .
La hija tuvo una camada de gatitos.
Alguien se los llevó.
La hija de Mara estuvo casi quince días llorando.
Cuando Mara, la madre, la oir llorar
corría como una gacela para abrazarla.
Y su hija se calmaba su dolor entre los brazos de su madre.
Esto que digo es rigurosamente cierto.
Para que luego digan que los animales no tienen sentimientos.
Tenía un puntito en uno de los lentes de las gafas.Yo lo limpiaba y limpiaba pero nada, el puntito no se marchaba.
Hasta que un día pasé un dedo por la pantalla y
¡Oh, sorpresa!
Todo aumentó.
Y el "puntito" era una bonita golondrina.Es curioso que estuviera en el momento de hacer
la fotografía y que no se moviera el teléfono.
Cosas, pequeñas cosas, como esta son las que alegran la vida.
Parecido al "caso" de la golondrina.
Esperé al Sol para fotografiarlo,
llegó por fin y clack.
Busco la oscuriad para ver los detalles y
¡oh sorpresa!
El Sol no venía solo.
Le acompañaba la señora Venus, nuestra vecina.