Cuando suena el sonido de las gruyas
me vuelvo loca buscándolas hasta que las encuentro allá,
arriba, al nivel de los cazas del ejército.
Despues hay que buscar a la jefa,
la que están en la punta de la flecha.
Y cuando lo decide,
sale volando y sus compañeras, en un instante,
sin que nadie se lo diga,
se organizan y volar al norte o al sur.
Salve, inteligentes gruyas.